miércoles, 16 de mayo de 2007

Error humano

Y no hubo tiempo de preparar festines, no hubo instancias en las que un ojo parpadeara, la tristeza ya no era ruda, era el olor más dulce que una persona jamás hubiese percibido. Todo inmóvil, sólo Él reflejaba una luz incandescente que no era posible evitar ver. De un momento a otro ya no quedó nada, la luz se oscureció, el olor aún seguía, pero no con su antiguo poseedor...todo lo que un día fue, jamás volvería a ser.

"Daniela Rodríguez"

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